Un post de mi amigo Cachi me ha hecho venir aquí para publicar, porque mi comentario se estaba haciedo demasiado extenso... es un tema que me toca bastante y que me preocupa mucho.  

Tendemos a excusar a nuestros hijos, a protegerlos demasiado, a facilitarles las cosas, a allanarles el camino, y no le sembramos el sendero de rosas porque pueden tropezar, los pobres, incluso clavarse alguna espina (¡qué horror!).  Cuando teníamos su edad, nosotros éramos responsables de nuestros fallos, de nuestras malas notas, o de nuestras travesuras. El buen comportamiento se daba por sentado, era lo que tenía que ser, no tenía por qué verse recompensado. A no ser que fuera algo excepcional. Ahora los fallos de nuestros hijos, los llamamos "lapsus", las malas notas se deben a errores monumentales del sistema educativo, o del profesarado, que no tiene los recursos para que nuestros maravillosos niños se entusiasmen por la asignatura (¡Joder! no hace falta que se entusiasmen. Sólo que estudien) , y las "travesuras" incluso  pueden  llegar a ser genialidades de las brillantes mentes que tienen. Les ponemos tantos air-bags a su alrededor, que les es imposible ver el camino que tienen que seguir, recibir los mensajes que en forma de "tortas" el entorno, la vida, les tiene que dar. Ya los recibimos nosotros, los padres, en su lugar.

Soy madre y veo este comportamiento constantemente a mi alrededor, y me incluyo en muchas cosas. Pero en cuanto a la educación siento un respeto ENORME por la labor de los profesores de primaria, de secundaria, universitarios, los de antes y los de ahora. ¡Qué le voy a hacer! respeto el gremio. Creo que hay de todo, por supuesto, pero incluso los que no son buenos, merecen ese respeto. El de los niños y el nuestro. Y desde ese respeto, es nuestra obligación mantenernos informados. Conectados al centro. Hay mil formas hoy en día y no valen excusas de falta de tiempo. Estoy divorciada, vivo sola con dos niños, trabajo fuera y dentro de casa, y si mis hijos faltan a clase, se retrasan, suspenden algún examen, tienen alguna amonestación, recibo avisos por sms.  A través de la web del Instituto accedo con una clave a la página de mi hija, en la que se refleja TODO. Bastante puntualmente además. No hay excusa para no estar al tanto. Es el modo de detectar los problemas que se puedan presentar, desde el acoso, al escaso rendimiento. Y hacer responsables a nuestros hijos de sus actos, que sean conscientes de sus obligaciones, y aunque tengamos que atarnos las manos a la espalda, me temo que tenemos que dejar que se den alguna torta que otra.