
Casi siempre bajo a la oficina en tranvía. A ver... no sé si bajo o subo al no controlar la altitud de la zona -ni la latitud tampoco, para que os voy a engañar, la verdad- pero suelo usar siempre eso de bajar. Me pasa aquí, cuando me desplazo desde la playa de San Juan, donde vivo, al centro; y me pasa en San Fernando, cuando me deplazo a Cádiz. Siempre bajo. Y luego subo, claro, en eso soy consecuente.
La oficina está en pleno centro de Alicante, muy cerca de uno de los Corte Inglés de la ciudad, de Hacienda, de la Subdelegación de Gobierno...así que os podeís imaginar los problemas que tenemos para aparcar. Y si lo consigues, lo caro que te sale, porque todo es zona azul. De manera que cuando hiceron la línea de tranvia que conecta la playa con el Mercado Central de Alicante, me apresuré a sacarme mi tarjetita, y a asumir las rutinas de la gente que vive en los "suburbios" de las grandes ciudades de la parte del mundo que "ha progresado" (en unas cosas más que en otras). Es una maravilla esto del tranvía. Los horarios suelen ser clavados, puedes organizarte muy bien, no sufres el estrés traumático del conductor urbanita, puedes leer, mirar a la gente, o simplemente dejar que tu mente fluya por derroteros subrealistas. Y cuando llegas al curro, no tienes que estar mirando el reloj continuamente para echar moneditas a las infernales maquinas recaudatorias del municipio, si es que no se te olvida. y cuando bajas corriendo, con el corazón acelerado, ¡ZAS! multita al canto! . Pero ese es tema de otro post.

Pues ayer, se me hizo tarde. Suelo empezar a cerrar la base de datos y los ordenadores sobre las 14.50, para salir de la oficina a las 15 horas, y andar tranquilamente hasta la estación del mercado central, lo que me lleva unos ocho minutos, tiempo de sobra para bajar al andén de mi línea favorita, que es la 1. Es la que va directamente a Benidorm, tiene más asientos y sólo para en el MARQ (Museo Arqueológico de Alicante, que recomiento a todos los que vengan, es estupendo) y en la isleta. A la siguiente parada me bajo. El inconveniente ... pues que suele estar llena de "giris", alguno de los cuales acostumbran a descalzarse, y a colocar los pies en los asientos de delante... eso si no van descalzos de antemano. Ya se que todos somos giris en un momento dado si tenemos la fortuna de viajar, y yo los respeto mucho y trato de expulsar el etnocentrismo de mí y aceptar los usos y costumbres de los demás siempre que no causen ni daño ni dolor. ¡PERO ESO ES UNA GUARRADA! Y punto.

Si sigo ese horario, cronometrado al segundo casi, no hay problema. Pero no os hagais una imagen de mi que no se corresponde con la realidad. Tiendo a abstraerme bastante, y me resulta muy dificil dejar algo a medias, a sí que no es raro que se me pase la hora y que luego tenga que esperar al siguiente, cosa que me fastidia bastante, porque entre unas cosas y otras me toca merendar en vez de comer. Así que usualmente me toca ir a toda leche hasta la estación, y bajar las escaleras mecánicas al galope, haciendo un ruido infernal con los tacones cosa que me incomoda, pero que no puedo evitar ya que no estoy entrenada para bajar corriendo de puntillas escaleras mecánicas en movimiento.

He ahí las escaleras
Tengo que decir que la cosa se complica porque, si tienes un poco de vértigo hay un riesgo elevado de caerse, porque son muy pronunciadas y estan ubicada en un corredor de un negro intenso, lo que provoca que te marees en un momento dado. Me gustan las atracciones de riesgo así que, en mi caso, no hay problema. De cuando en cuando decoran los espacios de la estación con exposiciones de artistas alternativos. Llevamos varios meses disfrutando con una de botijos, tal cual, "BOTIJOS A MOGOLLÓN" la llamaría yo, botijos todos exactamente iguales, colocados en hileras y unos encima de otros, en unas especie de peceras gigantes. que conste que me gusta bastante, pero más me gustaba la anterior. Fotografías gigantes en blanco y negro de desnudos masculinos. Esa sí que era... UMMM...interesante.

Ay, pillines! Esperabais la foto de los desnudos ¿eh? ¡Pos no!
Cuando bajaba ayer por las tan mencionadas arriba, escaleras, un chico que iba detrás mía, también apresurado, me preguntó si esa era la línea que iba a Benidorm. Le respondí amablemente que sí. Al llegar al andén nos quedamos los dos confusos porque encontramos el tren serigrafiado en plan graffitihorrorvacui -que es muy moderno y callejero, y una costumbre que se ha insititucionalizado y hecho ARTE ¿?)-. Tan "decorados" estaban los vagones, ventanas incluidas, que era imposible distinguir las puertas. Tras dejarnos las manos palpando el vagón a la busqueda del dichoso botón invisible, una alma cartativa de dentro nos abrió la puerta y pudimos entrar in extremis.
PAUSA PARA CAFÉ.................................................¡YA! ¡SIGO, MUCHO MÁS ESPABILADA!
Ya relajados y poniendo verdes al decorador de trenes (que hay que ver el gasto, porque os aseguro que cambián la serigrafía de los vagones cado dos por tres), nos sentamos dejando el pasillo entre los dos. El infortunio nos había unido bastante, estableciéndose cierta camaradería. Ademas el "chico", era cuanto menos, charlatán. Y entrecomillo lo de chico, porque según me dijo más tarde, tenía 39 años. Si yo, a mi edad, me considero una chica (sustantivo que hace algunos años se usaba exclusivamene para la gente entre 15 y 25 años, edad a partir de la cual se pasaba a ser señor o señora, u hombre o mujer para los menos educados, y que ahora se emplea hasta los 65 años mínimo), él también. Qué leche. Además, iba vistido como un chico, y era extrovertido como un chico. Para preservar su intimidad y anonimato porque vete tú a saber... le llamaré Severiano. Pues Severiano, es -porque seguirá siendo, espero- de los que no paran, enlazan un tema con otro, siempre hablando de si mismos, algo que puede ser aburrido y latoso, pero en este caso no fué así. porque la vida de Severiano es muy interesante. Lo puede comprobar en los escasos diez minutos que dura el trayecto hasta mi parada. A los 30 segundos de habernos sentado, me cambié al asiento de enfrente suya, porque estaban todos los pasajeros al tanto de la conversación -los que entendían español con acento catalán, que es de Barcelona Severiano-, cosa lógica, por otra parte. Me arriegué a varias tocadas de rodilla, porque es de los que hablan tocando al interlocutor. A Seve, le da por dar palmaditas en las rodillas del de enfrete. Un poco latoso, la verdad. Al minuto ya sabía que iba a Dénia para coger el barco a Mallora, porque tenía que solucionar un problema con su tío, con el que no se hablaba desde hacía años, porque habían discutido, llegando a las manos. Su tio es cocinero de postín y está casado en segundas nupcias con una francesa, pero lleva una mala vida. Como su padre, ludópata que iba y venía, metíendose continuamente en lios. Y no le apetecía nada el viaje, pero era el único que podía hacerlo, antes de irse a Argentina a trabajar como misionerio laico, no me acuerdo en qué localidad. A los 5 minutos, ya me había contado que él antes se bajaba en Altea, después de hcer el transbordo en Benidorm, porque estuvo un tiempo trabajando como respartidor de una frutería, trabajo que se vió obligado a dejar por una lesión de espalda, y que cambió por otro de reaprtidor también, pero de una empresa de jamones y embutidos; es cierto que no cargaba tanto peso, pero hacía muchos más kilómetros...Durante esa etapa su pareja era una mujer, perdón, una chica, creo que francesa, que tenía una hija de veinte años de una relación anterior, porque Seve, según me dice, atrae a las mujeres con problemas como un iman. A los diez minutos ya supe que esa relación, al final no salió bien, y para consolarse y olvidar se marchó de misiones al Congo, para lo que se vió obligado a desempolvar el francés que estudió en sus días de escolar. Seve cree en Dios, pero es laico. En las misiones a las que va, se encargan de los niños y se siente extremadamente realizado. En ese momento, tuve que despedirme de él porque el tren llegó a mi estación. ¡Y no os he contado todo!
Fijaos todo lo que he podido aprender de una persona en diez minutos! Conforme me dirigía el coche, me maravillaba. Es curioso lo que nos perdemos por ir habitualmente enfrascados en nosotros mismos. En los momentos de espera, en tranvías, autobuses, hospitales y consultas de médicos, aeropuertos, habitualmente no hablamos, y menos contamos historias íntimas y personales como ésta de Severiano (realmente, no creo que debamos hacerlo así, a lo loco) Pero a veces, viene de narices, hablar con un desconocido, en este caso desconocida, que te sepa escuchar. O escucharlo.

A mí, por culpa de mi carácter extremadamente retraído, que me hace ser tremandamente callada y receptiva, me pasan cosas como ésta muy a menudo, y han sido muchas las veces en que estando en una sala de espera o en una estación o durante un viaje en transporte público un desconocido o desconocida me ha "contado su vida".
A veces es interesante, sí, coincido contigo en que nos perdemos muchas cosas por estar ensimismados, enfrascados en nuestros propios asuntos sin atender alrededor. Pero otras veces, sinceramente, es un agobio terrible oír desgracias ajenas, que ya una tiene bastante con las propias!
Hola Vesuvia!
Gracias porpasarte por aquí. Tienes razón en eso de que a veces es como si te echaran más peso del que ya solemoa llevar sobre la chepa. Pero bueno, depende un poco de cómo te lo tomes.,. en genral, luego volvemos a nuestra rutina, preocupaciones y alegrías varias, y lo borramos de nuestra memoria.
Un beso!
Linda Estrelly:
Joer con el tranvía de marras,..lo que da de si. No como los pobres autobuses urbanos, donde sólo se habla del tiempo, de la crisis y de lo caro que está todo.
Tendrías que cobrar por escuchar el auto-psicoanalizarse de tus compañeros de viaje, no irían mal unas pelas extras. y lo de misionero en el Congo..joer con el Severiano, que cosas.
Y no me digas en las salas de espera de hospitales, andenes...las histoiras que escuchas son para llenar libros. Y uno tan normalito.
En fin, c'est la vie.
Un besote.
Carlos.
Hola Carlos,
Mais Oui, C'est la vie! y no irían nada mal esas pelas extras, voy a ofrecerme con "escuchadora", podré anuncios por las farolas y en internete:
" SE OFRECE "ESCUCHANTE" -que me gusta más- . PROFESIONAL Y FORMADA EN LAS TÉCNICAS MÁS INNOVADORAS DE LA ESCUCHA ACTIVA Y CON UNA INGENTE CANTIDAD DE AÑOS DE EXPERIENCIA EN EL OFICIO. DISCRECIÓN GARANTIZADA. SE TARIFA POR MINUTOS. "
¡Si, Señor!
¿Tú, normalito?
¡anda ya!
Besos grandes!