Ya llegó el momento; quedan horas para que salgamos para Cádiz. Tomaremos aire y las cosas con calma, porque hemos elegido un dia crítico para viajar: principio de la segunda quincena de Agosto, festivo y encima, inicio de puente... Así que espero que la Paciencia se instale entre nosotros en el coche, y nos ayude a pasar un magnífico viaje. Porque está claro que si uno se lo propone, y si cuenta con un pelín de colaboración de sus compañeros de trayecto, esas siete (¿ocho?) horas, pueden ser muy divertidas. Cantar, jugar a las palabras encadenadas, a ver matrículas capicúas, escuchar música por turnos ( desde Rebelde a Boccerini, pasando por Queen, cosa muy terapeútica, ejem), parar a comer los bocatas -y parece que esta vez no será bajo el sol abrasador- ... y, lo mejor, ¡la llegada!

Es genial bajar del coche y abrazar a la familia que te está esperando con la cervecita en la nevera y el vino descorchado. ¡Qué más se puede pedir!

Pues eso, que ¡hasta la vuelta!; os leeré, por supuesto. Pero pienso invertir la mayor cantidad de tiempo posible en dormir, estar con mi gente, jugar al mus, ir a la playa, pasear, y DISFRUTAR