Ahí estamos, ahorrando un eurillo por aquí, unos centimitos por allá. Quitándome de ésto y de lo otro y así poder juntar lo suficiente para sufragar el gasto de gasolina que supone Alicante-Cádiz-Alicante. Un lujazo lo mires por donde lo mires. Porque si lujo es llenar el depósito -varias veces-, más lujo es pasar unos días allí. Ya sé que algunos de vosotros vais a viajar para allá (Gwen, Aeron), otros estáis ya (Arori) y muchos otros lo conocéis, así que sabéis de qué estoy hablando.
Tengo ganas de atardecer en cualquiera de sus playas. La que sea. De sumergirme en el crepúsculo después de haber pasado una buena jornada jugando y nadando. Y volver cansada y feliz.

Para los que visitéis Cádiz a partir del 12 de Agosto, teneís la posibilidad de ver una exposición de Garikoitz Cuevas en las Bodegas Barbadillo de Sanlucar. Os aseguro que es una muy buena combinación: Barbadillo y Gari. Os gustará.

Otro día podéis iros hasta Camposoto (la playa de San Fernándo). Es una de las mejores playas de la provincia en pleno Parque Natural. Desde el final de la zona de aparcamientos parte una ruta que atraviesa la punta del Boquerón. Cruzas las marismas hasta llegar al río Arillo y al Castillo de Sancti Petri, en Chiclana , y vuelves a Camposoto por la playa. Es facilito, unos tres kilómetros, pero hay que ir bien temprano o al atardecer (con protección antimosquitos, claro).

Y, por supuesto, cualquier tarde, bajaros al centro, y dejaros llevar por vuestros pies. Da igual por dónde paseéis. Daros una vuelta por el barrio Santa María, por el Pópulo, que parece otro, o por la Viña, y buscad la puesta de sol en la Alameda. Después, ¡festejad el día tomando pescaito!

De momento, aquí estoy ¡esperando a que llegue el 15 de Agosto! (y pido al UNIVERSO que no surja ninguno de esos imprevistos que parecen acecharme ultimamente)