BAILANDO CON CABALLOS I (Sanlucar)
Me gustan los caballos, no me dan ningún miedo y sueño con tener algún día la posibilidad de tener uno. Aunque he montado ocasionalmente, no se puede decir que sepa hacerlo. Mi primera experiencia fué en un día lluvioso en algún lugar cerca de Cambridge cuando tenía unos nueve años. Llevaba gafas, el estribo me lo habían puesto a la altura del culo, hacía frío y el animal era un gigante. Me pusieron a galopar (yo le recuerdo como un galope pero lo más probable es que fuera un lugiero trotecillo), las gafas se me escurrían, entre la llluvia y el traqueteo (¡¡ESAS GAFAS!!); el pié se me salía del estribo y no sé cómo pude mantenerme encima. Los monitores eran muy siesos, muy británicos... aún así la experiencia no me traumatizó; siempre que he tenido un caballo cerca me he sentido bien...Aprenderé a montar. Seguro.
Mi segunda experiencia digna de mención, fué en Noviembre pasado en Sanlucar de Barrameda. Se lo debo a GARICOITZ CUEVAS. Gari, que sólo tiene de vasco el nombre, es de Sanlucar; lo conocimos en la feria el año pasado. Lo de la feria fué casual, Realmente le buscábamos a él porque es un pintor estupendo , queríamos ver su obra y conocerle personalmente. Aprovechando que estábamos en Cádiz, marcamos el móvil que aparecía en su web y ¡voilá! quedamos para vernos en la misma feria al día siguiente. Nos abrió su estudio y nos acogió. Compartimos mesa en una caseta con él y su novia Sonia, bebimos manzanilla y comimos langostinos... Allí les dije que sería maravilloso poder montar a caballo por la playa. A los pocos meses y con la intervención de mi pareja, que hizo todo lo posible para que ese sueño se cumpliera, estaba vivendo esa experiencia a lomos de EMPERADOR, un caballo blanco precioso, el más grande de todos. Cuando lo sacaron de las caballerizas, y dijeron "alguién que sepa montar para éste", no dudé en levantar la mano (cruzando los dedos mentalmente, eso sí) .
Y aunque no nos permitían trotar ni galopar, tuvimos la suerte de que nos llevaran hasta la playa. Hacía un día increible, luminoso, limpio. El agua era un espejo. Me llevé muy bien con Emperador desde el principio, y hasta conseguí que fuera al trote, y adentrarme un poco en la orilla. No hay palabras, para mí fué una sensación dificil de describir. Sabiendo montar y al atardecer...tiene que ser LA LECHE
Mando desde aquí mi agradecimiento a todos los que contribuyeron a que pasara (Ignacio, Gari, Sonia) y a los que quisieron compartir conmigo ese día increible.



arori dijo
Ayyyyy que bonito! Seguro que una experiencia súper enriquecedora! Yo he montado de chica con una amiga que tenía caballos, íbamos hasta el campo donde un señor los cuidaba y nos dábamos una "vuelta", vuelta alrededor del señor, jajaja, que éramos inexpertas. Con mi abuelo también he montado, pero ahí si que era pequeña del todo, poquitos años. Ya de mayor no lo he vuelto a hacer, pero porque no te he tenido oportunidad tampoco...
Besitos!
29 Mayo 2008 | 10:43 AM