CIERRO

Cádiz era un balcón
que quiso echarse a volar…
por pura curiosidad.
Poca tierra para estar
y mucha frivolidad;
que es novia y se lo decían:
“Señorita de la mar”
Pero las alas del vuelo
se le llenaron de sal;
le señalan las gaviotas
que es mejor quedarse acá
y ver la vida pasar
-para qué y qué más da-
en un balcón de entresuelo,
olas que vienen y van.
Dedicado a José Mª Pemán




gwenda dijo
Qué de recuerdos de ese balconcito al Atlántico, precioso rincón andaluz. Nuestra tacita de plata.
Besitos
16 Mayo 2008 | 01:02 AM