Pero te voy a pedir un favor porque me has pillado desprevenido y no tengo nada preparado para ti. Podría dejarte algo de dinerito, pero creo que prefieres algo diferente, como… ¿algún juguete? ¿Te importa volverme a dejar el sobre mañana por la noche? Así, me da tiempo de buscarte algo especial (que creo que ya sé qué va a ser).
No suelo contar cosas de mi trabajo, pero por ser tú y ya que te hago esperar, te diré que en mi casita tengo un cuartito lleno de regalos, pero ¡¡¡este fin de semana ha sido tremendo!!! A paquito se le han caído dos dientes, Susana se ha dado un porrazo de la bici, y las paletas que apenas se el movían, ¡¡raca!! Las dos fuera. Por si fuera poco, hay unas trillizas a las que se les caen los dientes a la vez. Y me han dejado todos sus colmillos (¡me encantan los colmillos, tengo que reconocerlo!).
Y con tanto trabajo, de aquí para allá, me he quedado sin nada. Hace más de cien años que no me pasaba. ¿Será por el cambio climático que está alterando esto de la caída del diente también?
Bueno, pablo, espero que no te enfades conmigo y que mañana por la noche cuando pase por aquí me dejes tu diente – con un poco de queso, ¿vale?
Un beso muy fuerte de tu amigo:
Ratoncito Pérez
Pd: Te escribo en mayúsculas porque sé que te cuesta menos leer así. ¡Hasta la próxima! Ah! Se me olvidaba recordarte que te cepilles muy bien los dientes. Los que te vayan a salir tienen que durarte muuucho tiempo.

y llotengo 6 años