La Coctelera

estrellaval

24 Marzo 2008

SOBRE LA INFANCIA

Cuando era niña vivía en un perpetuo asombro, en un constante descubrimiento. Todo era nuevo: emociones y paisajes, íbamos cambiando día a día, nuestro cuerpo crecía -unos más que otros-, y el modo de ver las cosas variaba cada minuto. Durante la infancia, cuando nuestra capacidad de frustración aún no era adolescente, la vida era un parque de atracciones. Aprendíamos constantemente, en la cocina, de la tata que me enseñaba a hacer croquetas, a batir huevos, a pelar patatas, de mi madre de su imaginación, su creatividad, su sentido del humor e inteligencia; de mi padre, supimos que la poesía hay que recitarla, a servir el whisky con sifón y supimos de la autoridad, de la política y de la honestidad; aprediamos los unos de los otros, tan iguales y tan distintos, de la gente que venía a casa, de las salidas en coche (Cómo era posible meternos todos, con perro, tata y abuela incluidos??), tantas canciones, desde las moscas familiares y revoltosas de Serrat y Machado, hasta vamos agarraditos los dos de María Dolores Pradera, desde la isla de uruguay hasta el dedo tras la puerta (inventada por mi madre, que a veces era y es una pesada cabezona, que nos obligaba a cantar hasta los veinte dedos perdidos tras la puerta), de mi hermano Pedro, el mayor, historias de miedo, rebeldía. A pesar de la distancia que nos separaba, yo sentía una curiosidad insaciable por su vida, sus novias, sus amigos. De Maribel la segunda, los volcanes, qué bien los aprendí con ella, America, Chicago, Neil Diamond, The Carpenters, la música por las noches en el tocadiscos, y a cepillarle el pelo mientras se quedaba dormida, a hacer recaditos y a cobrarlos, y la misma curiosidad por su vida, De Rodrigo, a hacer el pino, podía subir y bajar escaleras boca abajo, la voltereta lateral, levantar las cejas para los duples, su ironía y su agudeza, su inteligente desfachatéz cuando se hizo adolescente.... hubiesemos podido aprender mucho más pero éramos tres y tres, y existía cierta separación entre los mayores y los pequeños. De la Tati, a hablar, a expresarme, apredimos a aburrirnos, le copié la afición a leer aunque no hubiese dibujitos, a la novela romántica de Maria Luisa Linares, a Zane Grey, a confesarme, y tragar las críticas- De ella aprendí que la constancia es una garantía. Y de Ale, mi hermano pequeño...a reconocer en mí el sentimiento del amor al ver a ese niño tan guapo y tan bueno, la diversión, el juego, a sentirme mayor siendo una niña.
Qué afortunados fuimos, todos. Os quiero mucho. A todos.

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9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

supertati

supertati dijo

De la tatitreshi, exagerada hasta el pelo en la infacia, reservada en la adolescencia y transhumante en la juventud descubrí la pasión; una capacidad de ser feliz o desgraciada que abrumaba. Descubrí en la ostra de Toledo que guardaba las dos perlas que para que se abra un corazón tienes que abrir el tuyo primero, descubrí que éramos tremendamente parecidas aunque para mí siempre fue más sociable, más buena y con una capacidad de enamorar que comprendo perfectamente.
Y ahora aprendo que cada día que pasa la hace mejor persona y que el mundo es un lugar mejor cada vez que ella lo pisa.

24 Marzo 2008 | 09:48 PM

NINA

NINA dijo

Te descubrí tarde, aunque siempre admiré cosas de ti. Tu bondad, tu entrega a los demás, tu capacidad de renuncia, tu constancia, tu lealtad. Eres especial para muchos, eres especial para mi....

25 Marzo 2008 | 10:24 AM

Mario Hidalga Redondo

Mario Hidalga Redondo dijo

Estrella, ¿por qué no escribes estas experiencias tan nobles, tan cercanas? La infancia y su mundo nos interesa a todos. Te digo esto porque yo estoy en trance de escribir unos relatos de la niñez (hasta ahora de la niñez) y de continuar con la adolescencia, con la juventud... Llevaré escritos más de 20, pero todos se refieren a vivencias como las que tu comentas. Y esas cosas no se deben ocultar, hay que darlas a conocer, hay que publicarlas, para que no se pierdan. Estoy seguro que a alguien o a muchos les vendrá muy bien.
Adelante con tu blog.Me gusta y con tu permiso te voy a señalar como amiga para no perderme por olvidadizo lo que escribas.
Un abrazo

26 Marzo 2008 | 06:27 PM

estrellaval

estrellaval dijo

Gracias Mario!!
tienes mi permiso, por supuesto. Me gusta escribir, y , si no lo he hecho más, es por pudor, porque lo escrito tiene mucho de indeleble y le daba una importancia extrema a lo que pudieran pensar los que me leyeran, de verme al descubierto, errores de lenguaje, de expresión...¡qué se yo!. Ahora veo las cosas de otra manera. Mi objetivo no es complacer a nadie sino a mí, y hacer pública esa complacencia, esa "terapia", que no passsa nada si no lo hago correctamente.
Tambien quiero vencer la desmemoria, Ese sensación tan frustante que entra cuando alguien te recuerda algo que has olvidado. "¡¡¿¿Cómo es posible que haya olvidado algo así??!! " Los recuerdos no son mentira, son una verdad a medias, agigantados o empequeñecidos, enriquecidos o relagados por nuestro subconsciente, por otros momentos. Yo soy mi pasado, entre otras cosas.
Y me voy a tu blog inmediatamente!
Besos!

26 Marzo 2008 | 08:49 PM

el-hombre-del-tibet

el-hombre-del-tibet dijo

¡¡Chica que infancia!! Y que bien descrita, la mía fue muy humilde, pero a la misma vez muy feliz dentro de la escasez, como ves ya somos amigos, creo que lo hemos sido siempre , intentaré seducirte al igual que tú has hecho con este sencillo chimpancé .

Un abrazo amiga

PD. Por cierto la foto ¡tiene solera !muy bonita.

27 Marzo 2008 | 10:12 PM

estrellaval

estrellaval dijo

Gracias, gracias, gracias y más gracias!

por tomaros el tiempo de contestarme. Me ruborizo de pudor y me ahoga el agradecimiento.

No es cuestión de abundancia ¿a que no, Mario?. Y la foto, siempre me ha gustado. Hecha en Cádiz, en el estudio de Segundo y Rosita. Y es mi hermano pequeño ( tan guapo y tan bueno) con Paco, nuestro perro. Ese que cuando no nos acompañaba en nuestras excursiones, nos seguía corriendo sin ver el peligro, detrás hasta que teníamos que parar bien para devolverlo a casa, bien para que subirlo al coche. De él también aprendimos el amor incondicional.

Muchos besos!

27 Marzo 2008 | 11:34 PM

arori

arori dijo

Qué bien todos esos recuerdos de la infancia. Me alegro de que sean tan buenos.

La foto que has puesto, el niño se parece a mi novio de chico (sobre todo en el pelo, jeje) y tenía un perro parecido, solo ver la foto lo he visto a él con su perro.

Besitos

28 Marzo 2008 | 11:23 AM

silvia

silvia dijo

hello!!!
pues si, la infancia es muy bonita, me gusta, me gusta (por algunas cosas)

no se que ponerte mama, te lo e puesto todo en tu comentario anterior sin foto.
¡¡¡¡k noo soy poetaaa!!!
jejeje.
que el tio ale sale mu wapo en esa foto, y el perro ni ablarlo, (tu ya sabes como soi con los perros, k todos me parecen moniiisimoss)
y escuchaa quiero decir...LEE
No te ruborizes de pudor ni te ahoges del agradecimiento
que lo estoy leyendo todo...¿¿ein??
tu sigue poniendo coments y fotos que yo te seguire firmando wapixima!!

¡¡¡TKM MAMA, MUCHOS BESOTES!!!

**[{bY_$îLvî@}]**

29 Marzo 2008 | 06:24 PM

La segunda

La segunda dijo

Me has hecho llorar, puñetera.Te quiero.

31 Marzo 2008 | 08:40 PM

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Sobre mí

Datos físicos... mujer, blanca, de más bien mediana estatura, complexión delgada pero fuerte, rubia venida a menos con la edad, que es (ejem) indefinida (la edad). Estado civil: divorciada. Hijos: dos. Trabajo: si, afortunadamente. Aficiones: leer, jugar, conversar, aprender, escribir, bailar, montar en bici, pasear por el campo, por la playa, montar a caballo, jugar al tenis, viajar, recolectar (conchas, moras, acerolas, higos...), escribir, escuchar la radio, música, cantar (muy mal), jugar a las palas...

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