estrellaval http://estrellaval.espacioblog.com es-es Moda y Belleza no puedo evitarlo http://s3.amazonaws.com/lcp/estrellaval/myfiles/en-chamizos65x65.jpg estrellaval http://estrellaval.espacioblog.com the-shaker v0.1. More on http://www.the-shaker.com CERVECEANDO CON CACHIPORRAS http://estrellaval.espacioblog.com/post/2009/04/20/cerveceando-con-cachiporras 2009-04-20T18:58:14+00:00

 

Este es post dedicado a CACHI; he tenido la suerte de conocerlo este Sábado pasado en Alicante y quería dejar constancia de las estupendas cuatro horas de charla y cerveza que pasamos juntos. Conversamos sobre  vivencias, recuerdos, futbol, política, sobre Madeleine, sobre la postguerra, la represión, y otra vez política, religión, sobre historia y ¿he dicho sobre política? Todo ello regado por cerveza en abundancia. ¡Ay, Fernando! ¡Qué Domingo más malo he pasado! Si es que ya no tengo aguante...pues eso, que a Ignacio y a mí se nos pasó el tiempo volando; imagino que la pizza con la que te esperaba tu familia se quedo algo fría y chuchurría. Dado lo que llovió al día siguiente, no sé si conseguisteis ir a Tabarca; ya nos contarás. ¡Espero que volvamos a encontrarnos pronto! y tener un poco más de tiempo para hacer de cicerone...

 

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UNAS HORAS CON ANA MERCEDES HOYOS http://estrellaval.espacioblog.com/post/2009/03/31/unas-horas-con-ana-mercedes-hoyos 2009-03-31T12:13:33+00:00               

Ana Mercedes Hoyos es una mujer menuda, delgada y fuerte. Mira directamente a los ojos y te escucha. Eso ya es dificil de encontrar; pero es que ella, además, es una artista. Una Artista, mejor así  (con mayúsculas a pesar de muchos) ,de las comprometidas, de las luchadoras. Así la sentí yo.

Los que pasais por aquí y habéis tenido la paciencia de leer un buen rato, ya sabeis que tuve la suerte de visitar Colombia a finales del año pasado. Fué una experiencia estupenda y enriquecedora, y,  aunque no pude ver todo lo que hubiese querido ya que el viaje era por trabajo de mi pareja, aprendí muchísimo y guardo en mi memoria y en mi corazón mucho de ese pais y de su gente, y  confío en poder regresar algún día.

Conocí a Ana Mercedes y a su marido, Jacques Masevi,  en una comida en el restaurante mejicano que hay en la última planta de la FUNDACIÓN GILBERTO ALZATE.  Y seguí conociéndola cuando nos invitó a  visitar su casa y su estudio donde pudimos sumergirnos en su obra.  Desde luego que es el mejor modo de entender a un artista, ver dónde y cómo trabaja. Sus valores y sus batallas.  El entorno, la casa, es un prodigio de discreción, diseñada por Jacques.  Y el estudio es todo luz, como su obra.

Una de las fuentes principales de inspiración de Ana Mercedes es la comunidad negra de San Basilio de Palenque, que ha sido nombrado patrimonio intangible de la humanidad, y pueblo que se están cargando poco a poco.   Ha visitado este pueblo durante casi treinta años, creando un archivo fotográfico impresionante, se ha sumergido en la vida de las familias de allá y ha luchado por revindicar su historia, que podemos contar en otro post, porque es preciosa

 

 

 Hay muchos elementos de allá que le han inspirado: los lazos de los vestidos de las palanqueras, las bandejas de frutas, que colocan y decoran de una manera increiblemente plástica, los cuchillos,  los tambores, y sobre todo LA GENTE, sus amigos, en definitiva. 

 

 

    

 

   

 

 

 

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POR LA LECTURA http://estrellaval.espacioblog.com/post/2009/03/16/por-lectura 2009-03-16T12:28:22+00:00

He recibido el artículo que os adjunto a continuación y al que me sumo con todas mis fuerzas.  A pesar de que en mi casa los libros campaban a sus anchas por todos lados,  yo no les hacía demasiado caso, de hecho cuando mi hermana no quería jugar conmigo porque estaba con la naríz metida en una novela, no lo entendía, "¡si no tiene dibujos!".  Descubrí el PLACER de la lectura en la biblioteca del colegio. Me inicié con JANE EYRE de Charlotte Brontë; allí en esa pequeña sala, descubrí la novela y  pasaba el tiempo de los recreos más que leyendola, devorándola. Luego, descubrí que la teníamos en casa, (y CUMBRES BORRASCOSAS) y muchas novelas más.  Empecé a entender por qué leían tanto los mayores, aunque los libros no tuvieran dibujitos...

La SGAE (Sociedad General de Autores) ataca de nuevo.
Escrito y firmado por José Luis Sampedro, escritor.

Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro  Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante.. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.

Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos.

 Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados,  paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.

Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo..

Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida  corriente el que paga una suma es porque:
 
 a) obtiene algo a cambio.
 b) es objeto de una sanción.

Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?

Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?.¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas?.¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.

Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden  defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.

¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!

José Luis Sampedro

 

 

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¿TENDREMOS LÍNEA? http://estrellaval.espacioblog.com/post/2009/02/25/tendremos-l-nea 2009-02-25T19:07:31+00:00                        

 Os cuento...  A principios de año empezamos a buscar otro local para nuestra oficina, hartas ya de no tener ascensor, de pasar frio en invierno y calor en verano (Aunque los aparatos de aire estén a tope, no hay modo de acondicionar estos escasos 50 metros cuadrados de una casa antigua mal reformada), hartas del olor a pescado que nos envuelve por los efluvios que salen del mercado; hasta las narices, en fín,  de las goteras, de los pájaros que se nos cuelan dentro por el techo del almacen cagándose, los pobres mios que no tienen culpa de ná, en los uniformes de las azafatas.... Y no tardamos demasiado en encontrar un sitio estupendo por casi el mismo precio y en pleno centro tambien,  CON ASCENSOR, E INSTALACIÓN DE AA EN TODOS LOS DESPACHOS.

A lo que iba es que tenemos solicitada la línea de teléfono, adsl, con telefónica desde el 30 de Enero. Nos vamos el día 1 de Marzo y ayer, después de reclamar unas cuantas veces, nos dijeron que en una semana a más tardar la tendríamos, de manera que mi pregunta es ¿tendremos línea?  Mi compañera, amigos, familiares y vecinos dicen que NO. Yo prefiero pensar que puede que pasemos un par de día sin fijo ni INTERNETE pero que el Miércoles a más tardar podremos trabajar a un cien por cien. No me preguntéis de donde he sacado esta confianza... es ciega, si. PERO ¿POR QUÉ NO?

Os informaré.

 

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UNA HISTORIA DE CAMARONES Y CAVIAR http://estrellaval.espacioblog.com/post/2009/02/03/una-historia-camarones-y-caviar 2009-02-03T12:08:02+00:00  

HISTORIA REAL (o eso dicen)

Una mujer recién divorciada, pasó el primer día bien triste empacando sus cosas en baúles y maletas y su mobiliario en grandes cajas.
El segundo día vinieron y recogieron sus pertenencias y muebles.
El tercer día se sentó en el suelo en el comedor vacío, puso música suave, dos velas, dos kilos de camarones, un plato de caviar y una botella de vino blanco frío hasta más no poder.
Cuando terminó de comer, desmontó todas las barras de las cortinas de cada cuarto, le quitó los tapones de los extremos y dentro le puso la mitad de los camarones y un buen poco de caviar y las colocó de nuevo con sus tapones de los extremos.

 

Cuando el marido regresó a la casa se mudó con nuevos muebles y con nueva novia. Todo fue perfecto los primeros días. Lentamente, la casa empezó a oler.

Trataron de todo, limpiaron, trapearon y airearon toda la casa. Los ventiladores fueron  revisados  por si hubiera ratones muertos y las alfombras fueron lavadas.
En cada esquina se colgaron perfumadores de aire. Se gastaron cientos de botes de spray de olor. Hasta pagaron para cambiar todas las caras alfombras de la casa.
Nada funcionó. Nadie volvió a visitarlos, los trabajadores se negaban a trabajar en la casa y hasta la sirvienta renunció.
Finalmente, el marido y la novia tuvieron que mudarse ya desesperados. Todavía al mes no habían encontrado a quien venderle la hedionda casa. Inclusive los vendedores se negaban a responder a sus llamadas.
Decidieron gastar muchísimo dinero comprando una nueva casa.
La ex esposa llamó al hombre para asuntos del divorcio y le preguntó cómo estaba. El le contestó que bien, que estaba vendiendo la casa pero sin decirle las verdaderas razones.
Ella lo escuchó con mucha calma y le dijo que ella extrañaba demasiado la casa y que ella hablaría con los abogados para arreglar los papeles con tal de que conseguir la casa de nuevo.
Sabiendo que su ex esposa no tenía la menor idea del mal olor el aceptó la negociación por una décima parte del precio real de la casa con tal de que ella firmara ese mismo día. Ella aceptó y en menos de una hora él le mandó los papeles para firmarlos.

Una semana más tarde el hombre y su novia se pararon en la puerta de la vieja casa con una sonrisa en los labios viendo como empacaban todos sus muebles y los metían en un camión camino a su nueva casa.......
.......incluyendo las barras de cortina.

ME ENCANTAN LOS FINALES FELICES, ¿A TI NO?

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Je pense encore à toi http://estrellaval.espacioblog.com/post/2009/01/29/je-pense-encore-toi 2009-01-29T17:40:21+00:00

A mi blog le falta un poco de música de fondo...muy lentamente, voy aprendiendo cómo hacer este tipo de cosas.

Aquí os dejo una de mis canciones; de esas que formaron parte de mi banda sonora particular.  Me regalaron una copia de unos conciertos en directo de Cabrel, EN CINTAS DE CASSETTE, y fué todo un descubrimiento. Yo conocía el "Te quiero a morir", en castellano y tenía la idea de que era un cursi de mucho cuidado.  (Y es que, claro, traducir francés al castellano es forzosamente cursi). Tenía todos los prejuicios del mundo. Me tuve que tragar unos cuantos. Y destrocé las cintas... una pena porque tengo algunos cd de él, pero no son en directo.

¡Besos y espero que os guste!

 

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BLANCA Y RADIANTE... http://estrellaval.espacioblog.com/post/2009/01/28/blanca-y-radiante 2009-01-28T14:00:37+00:00  En fin de año bajé a Cádiz para pasar unos días con mi familia; una tarde, en casa de mis padres, mi hija se puso a cotillear entre albums de fotos (¿o álbumes?) y, en un momento dado, se deslizó ésta al suelo.  Yo me maravillé -como la Lola Flores- y mi madre, a la que últimamente le sobra todo, se apresuró a regalármela.

Aquí os la dejo; es una fotografía del cincuanta y ocho.  Con ella quiero homenajear a la juventud, a la ilusión, a la belleza... Quisiera que mi madre hubiese podido ser capáz de entender que esa de ahí es ella, sigue siendo ella, que su juventud, su ilusión y su belleza,  podrían seguir a su lado. Porque se puede ser joven hasta el final, bella en la vejez y capáz de sentir ilusión en un cuerpo de setenta y tantos años .si no hubieso decidido darle la espalda hace ya bastante tiempo. Recuerdo que desde pequeñita, hablando sobre su madre, mi yaya, me decía que le dolía envejecer, que ese dolor le hacía abandonarse  y que eso le suele pasar a las mujeres bellas.  Puede que ya se estuviese aplicando la misma historia. Es muy triste.

 

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EL CASTILLO DEL PRINCIPE NEGRO Capítulito X http://estrellaval.espacioblog.com/post/2008/12/27/el-castillo-del-principe-negro-capitulito-x 2008-12-27T22:58:27+00:00 CAPITULITO X

-¡Camarones y burgaillos! ¡Oh, no!- sollozó la princesa.

Era demasiado.  Miró con ojos hambrientos la apetitosa  bandeja. Una especie de bruma la envolvía. Dió un paso adelante... Se paró y, dando media vuelta, se dirigió al arcón. Subiéndose encima, llegaba con relativa facilidad al borde interior de la ventana.

-Si me asomo al exterior, se irán estos olores- dijo para si.

Como era esbelta, cabía bantante bién. El anchísimo muro la recogía entera.

-¡Arroz tres delicias!-y lloraba a lágrima viva. ¡Pobrecita!

Asomó la cabeza, respirando profundamente. Ante sus ojos se extendía el espléndido patio de la fortaleza.

-¿Qué es eso?¿Quién cruza el patio? A ese no le conozco, pero aquel que se dirige al muro me parece Dimas, mi amado...¡Es él! ¡Seguro! Vienen a salvarme...¿Cómo salgo?- el alborozo a la  princesa le duró poco.

Miró hacia abajo y se le heló la sangre. La altura era espantosa. Era el único camino, pero un camino peligrosísimo.

-¿Qué haré?-se retorció las manos, llena de angustia.

Volvió a la habitación. Ya no se enteraba del olor a pimientos fritos, que le encantaban. Miró las fuertes cortinas del dosel y una idea muy original brotó de su cabeza. La bandeja mostraba un afiladísimo cuchillo para trinchar el asado. Lo cogió y se dirigió rápidamente al lecho.

-Tengo que darme prisa. No hay tiempo que perder.

Con total decisión, comenzó  a hacer tiras la fuerte tela, anundándolas luego entre sí. Como las cortinas eran amplias y voludas, consiguió una tira muy, muy larga. La pasó por debajo del pesado arcón y ató el otro extremo. Lo dejó caer por la ventana...

-Llega!- comporbó con alegría-, llega al suelo. La valiente princesa engancho una pierna en la tira, dando también una vuelta a la cintura, y volviéndose de espaldas, empezó al deslizar el cuerpo hacia le vacío exterior.

-Los nudos me facilitarán el descenso- se dijo.

Sujetando la doble tira con ambas manos, comenzó a soltar una de ellas y así, poco a poco, inició la arriesgada bajada. No tenía miedo de que pudieran verla desde abajo. Sabía que Dimas y su compañero tendrían que enfrentarse al Príncipe Negro y nadie se iba a entretener mirando hacia la torre de su lujosa prisión. Sin mirar abajo, la princesa descendía. Ya le faltaba poco, estaba segura. La sobresaltó un gruñido atroz....

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EL CASTILLO DEL PRÍNCIPE NEGRO Capitulito IX http://estrellaval.espacioblog.com/post/2008/12/27/el-castillo-del-pr-ncipe-negro-capitulito-ix 2008-12-27T22:43:13+00:00 CAPITULITO IX

Es asombrosa la colección de fósiles que poseéis- dijo Rodrigo, boquiabierto ante las maravillas entrevistas durante el breve trayecto.

-Sí.- el caballero contestó escuetamente. No estaba dispuesto a dar muchas explicaciones.

-El utillaje prehistórico es digno del mejor museo. Su conservación es perfecta.

-Sí- breve, pero halagado en el fondo por la sincera admiración de Rodrigo.

La mesa, perfectamente aderezada, ofrecía las viandas más apetitosas que imaginar pudiera el paladar más exigente. Rodrigo, que era muy austero, no se inmutó, pero a Dimas se le alegró todo el aparato digestivo. Desde que salieron en busca de su princesa, sólo habían comido un bocadillo de chorizo en el pueblo de la pequeña Tania.

-¿No tenéis vino Don Simón y Casera?- preguntó el austero.

El príncipe quedó desconcertado.  ¡Eso si que no se lo esperaba!. Podía con sus artes mágicas satisfacer el extraño capricho del joven sabio, pero no quería descubrirse.

-Lo siento muchísimo, pero a estos alejados parajes no llega todo lo que yo desearía.

-Mhan praído mu intantes la olción de unscritos del glo XII- a Dimas se le trababa la lengua, por el miedo y el lingotazo de oscuro y exquisito Burdeos,  que Rodrigo despreciara.

Rodrigo le miró sobresaltado, ¿Qué le pasaba a Dimas?¡No se había enterado de nada!

-¡Losssss ma  nussss critosss... de la bi bli o te ca..- casi deletreó. Se había decidido a hablar, porque el Príncipe Negro iba a creer que era mudo.

-¡Ajá!-contestó el Príncipe, sin comprometerse.

-Sorprende la austeridad de la fábrica. El parapeto  no tiene ni el mínimo ornato que supondría algún sofito- comentó Rodrigo, mientras troceaba una pechuga de faisán dorado del Amazonas, guarnecida con lenguas de colibrí.

-Ni un sofito siquiera- dijo el molinero, como si detectar sofitos fuese para él de lo más cotidiano.

-Me permito recordarles las ladroneras- se defendió su anfitrión.

-Sí, ya me he fijado- aseveró Rodrigo-. Ese doble can abocalado sobre el que se asientan lo he admirado en otros lugares.

-Eso, eso...- y Dimas se bebió otro vaso de vino.

En ese instante, un extraño gruñido les sobresaltó. Dando un salto sobre la mesa, el niño del sillar tomó con su boca una magnífica pierna de cordero y desapareció escaleras arriba, dejando todo el mármol perdido de grasa.

-¿¿¡¡Qué es ésto!!?? - rugió más que dijo el Príncipe _Negro, levantándose de un salto- ¡Ah, traidores, felones y bellacos!!¡Malandrines!

-¡Hombre! No es para tanto- quiso contemporizar Dimas.

-¡Fortgfiss!¡Grotoutggrsss!

Mientras el Príncipe Negro se desahogaba con terribles palabras y sonidos extraños, que iban degenerando en feroces gruñidos, Rodrigo y Dimas salieron corriendo. No era un buen momento para la conversación.

-Vé al sillar del muro y tráete al patio los botes de pintura y las dos pistolas.  ¡Corre! -apremió Rodrigo al joven.

En uno de los frentes, una rara catapulta mostraba, en lo alto, un cestillo de acero, de bordes afilados, llenito de pequeñas piezas metálicas; auténtica metralla. Rodrigo, sin dejar de correr, empujó el cestillo hasta ponerle horizontal, tensando la cuerda que le sujetaba al último borne. Con el corazón  a cien por hora, se escondió detrás de aquella guerrera pieza de museo.

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EL CASTILLO DEL PRÍNCIPE NEGRO Capítulito VIII http://estrellaval.espacioblog.com/post/2008/12/27/el-castillo-del-pr-ncipe-negro-capitulito-viii 2008-12-27T22:15:12+00:00 CAPITULITO VIII

El Príncipe Negro miró asombrado, por una de las ventanas del largo pasillo, al patio de armas. Acababa de dejar una bandeja con apetitosos alimentos en el dormitorio donde reposaba la princesa.

-¡No comeré! - había dicho ella.

-Comerás. Antes o después sentirás hambre y sed.

-¡No comeré!- replicó tozuda.- Estoy segura de que los alimentos contienen alguna droga para romper mi voluntad.

Y, caminando por el pasillo que unía la Torre del Homenaje con el resto del castillo, el Príncipe sonreía malignamente. Era cierto. Había comprobado que la fuerza hipnótica de su mirada no afectaba a la doncella y como no quería perder más tiempo, decidiose por la droga, que sería rápida y eficaz. Pero,  ¿cuánto tiempo resistiría la princesa sin comer? Volviose y, con un leve soplo, salió de su boca un halo blanquecino, como un ectoplasma, que se filtró por debajo de la puerta del cuarto de la princesa.

Fue entonces cuando, todavía con la sonrisa en los labios, miró hacia el patio. Dos hombres desconocidos trasteaban con un teodolito y, en el suelo, junto a ellos, había cajas y distinto rollos de papeles, como si fueran planos o mapas. La sonrisa desapareció de su cara, y , con gesto preocupado, bajó rápidamente la gran escalera de mármol negro (naturalmente). ¿Quienes serían?

-¡Hummmmm!- mientras tanto, la princesa olfateaba y la boca se le hacía agua. Un delicioso sabor a asado invadía la estancia. Movió la cabeza, pensando que era pura fantasía de su mente exaltada. Al volver a respirar...¡patatas fritas!  ¡Olía a patatas fritas!.

-¡Qué malvado, qué malvado!- y se tapó la cabeza con la ropa de la cama, para aislarse. ¡Imposible!. Ahora la invadía un delicioso olor a chocolate caliente y a churros. ¡Con lo cansada que estaba...! La princesa cerró los ojos, suspirando el nombre de su amado:

-¡Dimas!

Entretanto, el Principe Negro cruzava rápidamente el patio de su castillo, aproximandose a los dos hombres.

-¡Atención! Aquí viene.- avisó Rodrigo a Dimas.

-¡Vaya fantoche!- dijo, rencoroso, el muchacho.

-Dominate.Tienes que parecer un investigador y no un novio celoso.

El Príncipe se paró junto a ellos. Estaba asombrado.

-¿Por dónde han entrado?¿Cómo han atravesado el lago?¿Quienes son ustedes?

-Soy Rodrigo, el sabio arqueólogo medievalista y este muchacho en mi ayudante Dimas-. Rodrigo prefería contestar al revés y acertó, porque al oir su nombre el gesto del caballero se suavizó.

-¡Rodrigo en mi castillo...! ¿A qué debo tal honor?

-¿Me conoceís?

-¿Quién no? Cualquier persona medianamente culta os conoce. Vuestra fama ha asaltado las montañas que rodean mi castillo y ha llegado a mis oídos.

-Y a mis oidos ha llegado la fama de este castillo singular, que me impresiona por su rareza. No sé cómo catalogarlo.

Rodrigo tenía razón. Su gran fama, su presencia, habían hecho olvidar al castellano las preguntas más difíciles de contestar.

-Venid primero a reponed vuestras fuerzas, si endo mis compañeros de mesa y luego, con gusto, os mostraré mi castillo.

El pensamiento de que el insigne medievalista se interesaba por su castillo, había halagado profundamente la vanidad del Príncipe. No vio el peligro que suponía, para sus malvados planes, la presencia de nuestros valerosos amigos.

-Venid- repitió-. No temaís por vuestras cosas. Nadie tocará nada.

Lo cierto es que no se veía ni un alma, aunque todo estaba limpio y cuidado. Al mirar al suelo, vieron tres lagartijas negras que se movía entre los planos  y mnapas. Una de ellas pasó entre los pies del Príncipe Negro, que no parecía advertir su presencia, yendo hacia la esquina sudeste del muro. Dimas apretó los labios, disimulando el desagrado que le producían. Rodrigo pensó que era más prudente no comentar nada.

Y, en silencia, siguieron al Príncipe.

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