Este Sábado pasado hemos celebrado en Cádiz las bodas de oro de mis padres. Y después de cincuenta años, de seis hijos, de diez nietos, de sabores y de sinsabores, de placeres y de tristezas, de rencores y de ausencias, de risas, llantos, de esperas, después de esa cantidad de años, nos hemos reunido los seis hijos en casa de mi hermano Pedro -el primogénito- y de Ana en San Fernándo. Hemos conseguido sacar a mi madre de casa (mi padre estaba más que dispuesto y deseando hacer cualquier esfuerzo para estar con nosotros) y hemos pasado unas horas preciosas, desde mi punto de vista, juntos. Yo he disfrutado casi de cada momento, pero sobre todo me ha encantado ver a mi padre satisfecho y bastante feliz, hasta el punto de dedicarnos unas palabras que me recordaron al Pedro de hace unos cuantos años en cuanto a lucidez y dicción; sin embargo estaban enriquecidas por un sentimiento al que no puso límites ni el pudor ni la autoridad ni el patriarcado. Apuró todo lo que pudo la sobremesa , incluso accedió de buen grado a darse un paseo con nosotros por la alameda a pesar de estar cansado. La tarde nos regaló una temperatura fabulosa y una luz maravillosa.
He aquí uno de los dos centollos que degustaron mis padres con fruición. El resto nos conformamos con langostinos, cañaiñas, camarones, jamón y lomo del bueno, queso , carne, burgaillos, mejillones y pulpo (que estaba de muerte)
Me temo que alguno que otro ha sufrido las consecuencias del comer y del beber.... que cuando los padres de uno celebran cincuenta años, es que ya se está entrando en esa cierta edad en la que el estómago ya no está a prueba de bombas. Pero MIRAD QUE PLATO DE MARISCO:
Y los ibéricos:
Un poco desenfocados, pero buenísimos. Un día estupendo.
Muchas gracias a todos por poner el mejor ánimo y muchas gracias especialmente a Pedro y Ana por abrir su casa, y por TODO, sus buenas ideas (GENIAL LA TARTA) y su generosidad.
Postdata para Ana: mis disculpas por tener esa rara habilidad para romper de dos en dos copas de cava de cristal de bohemia - y de tu tía, más importante que si el cristal es de Bohemia o de IKEA. ¡Lo siento muchísimo!
Isabel y Pedro. 3-10-08
